Soy una persona con pies en la tierra y la mirada abierta al mundo. Me considero curioso, empático y con un sentido del humor que me ayuda a no tomarme demasiado en serio, aunque sí tomo en serio lo que me importa: la honestidad, el respeto y el trato justo hacia los demás. Me gusta conversar —de todo—, desde cine y libros hasta el sentido de la vida o por qué nos hace reír lo absurdo. Disfruto tanto del caos creativo de una ciudad como del silencio de una caminata en la naturaleza; encuentro equilibrio en la mezcla.
Me apasiona aprender, crecer y, sobre todo, construir cosas con sentido: relaciones, proyectos, momentos. Creo en la importancia de cuidar a las personas, no solo en palabras, sino en actos cotidianos. Por eso valoro profundamente una sociedad donde nadie quede atrás, donde la dignidad sea un derecho, no un privilegio.
Busco a alguien con quien compartir risas fáciles y silencios cómodos, con quien hablar sin miedo y callar sin incomodidad. Idealmente, una persona con valores humanos fuertes, sensibilidad social, capacidad de escucha y ganas de caminar juntos —ni delante ni detrás, sino al lado— por la vida. Alguien que crea, como yo, que el
amor no es solo emoción, sino compromiso, presencia y respeto mutuo.
Si te reconoces un poco en esto, será un placer conocerte.