Soy un alma luminosa que camina con una alegría suave, como si llevara el sol en el pecho y lo compartiera sin esfuerzo. Mi bondad se refleja en mis gestos y en mis palabras, y también en mis silencios, esos en los que escucho con atención lo que otros guardan en lo profundo. Me dejo guiar por la intuición, un viento sabio que me acompaña, y en cada encuentro procuro dejar un rastro de respeto y calma.
Me mueven los horizontes: viajar, aprender, descubrir mundos tanto en las páginas d'un libro como en los paisajes que exploro. En mí habita un orden que me da claridad en medio del ruido. Y dentro de mi corazón vive una fuerza protectora, tierna y firme, que abraza a quienes amo como si fueran tesoros que custodio con luz.