Busco un tío “normal”, que me sepa entender y al que yo pueda cuidar (sí, también hay que repartir el trabajo). Que le guste correr un poco, leer la Biblia de vez en cuando y comentar los pasajes como si fuéramos dos filósofos de sobremesa.
Me gusta que cada uno tenga su espacio: juntos, pero sin agobios. Soy un poquito celosa, sí, pero buena persona al fin y al cabo. Ahora mismo, la economía anda cojeando y, bueno, no me vendría mal salir del charco… pero ojo, lo que busco de verdad es un
amor que me valga para mí, no para rellenar huecos.
Quiero que quiera casarse y, si puede ser, tener al menos un hijo. Todavía tengo 40, así que tiempo para un bebé hay, aunque no nos engañemos, no es infinito. El candidato ideal tendría su casa, porque yo ahora mismo ni piso ni trabajo (aunque en el futuro espero recuperar una plaza en un hospital público).
Ah, y aviso: soy algo pesada, pero con cariño y con mucha honestidad.